Una piel y un pelo sanos
El mantenimiento de una piel y un pelo en buenas condiciones
constituye una parte importante de la salud de tu gato. La
cantidad de cuidados que necesite dependerá de su raza
pero, en general, cuanto más pelo tenga más
cuidados requerirá, si bien unos cuidados frecuentes
resultan beneficiosos para cualquier gato, independientemente
de su raza. Los gatos utilizan la lengua y los dientes
para asearse, y a consecuencia de ello ingieren pelo. Este pelo
no se digiere y puede formar bolas de pelo, que generalmente
los gatos eliminan por las heces o que devuelven, lo que
puede suponer una sorpresa desagradable. En el peor de los
casos, sin embargo, estas bolas pueden llegar a obstruir el
intestino, pudiendo tener que recurrir a una cirugía.
Una de las formas más eficaces de reducir las bolas de
pelo consiste en cepillar regularmente a tu gato y en
proporcionarle un alimento con los niveles de fibra
adecuados.
Cepíllale tú
mismo
Supone una excelente oportunidad para
pasar tiempo con tu gato y fortalecer el vínculo que os
une. A algunos gatos les encanta que les cepillen, mientras que
otros necesitan algún estímulo extra. Puede ser
una buena idea tener cerca algún snack o algunas
croquetas de alimento para que, cuando empieces a cepillarle,
puedas dárselas de vez en cuando (sin sobrealimentarle)
como premio por su buen comportamiento. Para algunos gatos unos
mimos extra pueden ser premio suficiente. Para cepillar a
tu gato en casa necesitarás el equipo adecuado.
Existen muchos tipos de cepillos y peines en el mercado,
así que pide a tu veterinario o al peluquero que atiende
a tu gato que te aconseje cuáles son los
más indicados para su tipo de pelo.
Cepíllale de forma
regular
Los gatos de pelo largo necesitan ser
cepillados de forma regular, idealmente todos los días,
para ayudarles a mantener el pelo en buen estado y prevenir la
formación de nudos que pueden ser difíciles y
dolorosos de quitar. Pero incluso si tu gato tiene el pelo
corto, el cepillado puede favorecer que mantenga una
piel sana y además te da la oportunidad de comprobar si
tiene signos de irritación o bultos. Empieza con un
suave cepillado en la dirección de crecimiento del pelo.
Puede que necesites desenredar los nudos con los dedos o usando
con mucho cuidado unas tijeras. Si notas que tu gato
está incómodo o estresado, no le fuerces. Es
mejor hacer varias sesiones cortas en las que tu gato se sienta
cómodo que meterse en una lucha con él que puede
provocar que sienta miedo cada vez que vea el cepillo.
El baño
Los gatos se
asean a conciencia y se mantienen limpios por sí mismos,
así que normalmente no es necesario bañarles de
manera regular. Sin embargo, para el tratamiento de ciertos
problemas de piel, o si tu gato se ha ensuciado mucho, puede
que necesites bañarle. Utiliza siempre un champú
especialmente formulado para gatos y asegúrate de que el
agua no está ni demasiado caliente ni demasiado
fría. A muchos gatos no les gusta que les bañen,
así que es probable que necesites que alguien te
ayude. Mantente tan tranquilo/a como puedas y lávale
suavemente desde la cabeza a la cola. Asegúrate de
aclararle a conciencia para eliminar todo resto de
champú, envuélvele en una toalla suave y
sécale bien. Y una vez que hayas terminado, ¡no te
olvides de premiarle!
La nutrición
adecuada
Otro aspecto importante para
mantener un pelo sano es la nutrición. El pelo
está compuesto principalmente por proteína, y
cuanto mejor sea la nutrición de tu gato, mejor
será su aspecto. Los alimentos con proteínas de
buena calidad y ricos en vitaminas, minerales y ácidos
grasos esenciales (ácidos grasos omega 3 y omega 6) son
especialmente buenos para la salud de la piel y el pelo. Si tu
gato tiene el pelo sin brillo o grasiento, o si tiene la piel
seca o descamativa, puede que se deba a la alimentación.
Asegúrate de preguntar a tu veterinario qué
alimento te recomendaría para mantener la piel y el pelo
de tu gato sanos.