La psicología de tu cachorro
Con
toda probabilidad, lo mejor que puedes hacer por tu cachorro es
aprender algo de psicología canina. Entender cómo
funciona su mente puede ayudarte a vivir en
armonía con él. No es necesario que te
conviertas en un experto, bastará con que tengas ciertas
nociones. Además, si necesitas consejo para impedir que
un pequeño problema se convierta en uno grande, debes
acudir al veterinario.
Aprende a interpretar su lenguaje corporal
Los perros se comunican entre sí utilizando el
lenguaje del cuerpo. Esto incluye tanto expresiones faciales,
como posturas, sonidos y olores. Los perros utilizan boca,
ojos, orejas y rabo para expresar emociones. De hecho, uno de
los rasgos que los convierten en buenas mascotas es su
facilidad para comunicarse con los humanos. Tu cachorro te
percibirá como una extensión de su propia
familia, y aprenderá rápidamente a interpretar
tus estados de ánimo y tus intenciones. Así que
si tú aprendes su lenguaje corporal, podrás
interpretar los suyos.
Perros grandes: Si tu cachorro se siente agresivo o
tiene ganas de pelea, se mantendrá erguido para
aparentar mayor tamaño. Levantará las orejas,
hinchará el pecho y erizará el pelo de cuello y
lomo (collar). También gruñirá y
moverá el rabo lentamente.
Perros pequeños: Por otro lado, un perro
sumiso tratará de parecer más pequeño y se
comportará como un cachorro porque un perro adulto puede
'reprender' a un cachorro pero no le atacará. En
general, mostrará sumisión tumbándose de
lado en el suelo, con el rabo bajo, moviéndolo mucho.
Puede que trate de lamer la cara del perro dominante o del
humano, o incluso que se tumbe de espaldas.
El movimiento del rabo: Es más complicado de lo
que la gente piensa. Casi todo el mundo cree que cuando un
perro mueve el rabo indica que se siente bien y es amigable.
Pero, como ya hemos dicho antes, moverlo de manera exagerada es
propio de perros sumisos, así como de los que lo tienen
corto. Además puede ser indicativo de otros estados de
ánimo. Si lo tiene tieso y lo mueve lentamente,
significa ira; si lo oculta entre las patas, tiene miedo. Si
está ansioso o nervioso, lo llevará caído
y tieso y lo moverá lentamente.
La altura y posición 'normal' del rabo varía
de una raza a otra, pero hablando en términos generales
si el rabo se yergue a unos 45º del lomo expresa alerta e
interés.
Interpreta la cara de tu cachorro: La cara de un
cachorro es el espejo de su alma canina; en sus rasgos se puede
leer el miedo, la excitación, las ganas de jugar y
muchas otras emociones.
Las orejas levantadas, por ejemplo, indican que tu cachorro
está alerta o escuchando; por otro lado, las orejas
gachas pueden comunicar tanto placer como miedo. Así que
para poder distinguir su estado con claridad debes analizar
otros aspectos de su lenguaje corporal. Los ojos entornados
pueden indicar tanto placer como sumisión, mientras que
si están muy abiertos, son un signo de agresividad.
Mírale a los ojos: Los perros salvajes se
miran a los ojos hasta que uno de ellos se retira o se produce
un desafío. Así que no debes mirar fijamente a tu
cachorro, sobre todo si está nervioso. Pero, por otro
lado, mantener contacto visual regularmente con él,
reforzará vuestra relación y le dará
seguridad.
¿Está sonriendo? Los perros sumisos y
algunas razas concretas, como el Labrador, abren la boca
mostrando una especie de sonrisa 'suelta', que es además
un signo amistoso. Pero, ojo, que cuando los labios
están retraídos y en tensión y
enseñan los dientes, indican agresividad,
así que intenta no confundirte.
Por favor, juega conmigo: Si tu cachorro tiene ganas
de jugar, subirá la pata o se arqueará y
ladrará para llamar tu atención. También
puede traerte un juguete, o unirse a otro perro para jugar a
las persecuciones.
Tu lenguaje corporal: Si quieres mejorar la
comunicación con tu cachorro, debes ser consciente de tu
propio lenguaje corporal. Por ejemplo, si te agachas y abres
los brazos, él entenderá que le estás
dando la bienvenida. Pero si te abalanzas erguido sobre
él, mirándole fijamente a los ojos,
pensará que le estás amenazando. Tu cachorro se
fiará más de tu lenguaje corporal que de tus
palabras, y aprenderá muy pronto a interpretar tu estado
de ánimo antes de que abras la boca.