Las defensas antioxidantes del organismo proporcionan cierta protección frente a los radicales libres que dañan las membranas celulares, las enzimas y el ADN. Además, cada célula sufre 10.000 "golpes" perjudiciales al día. La adición en la dieta de antioxidantes activos, tales como la vitamina E y C, beta-caroteno y Selenio, actúan como un escudo que protege las defensas naturales del organismo.