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Presentar un nuevo gatito a un gato adulto

"¡Saluda a tu nuevo hermanito!"

La llegada a casa de un nuevo gatito es un acontecimiento especial y excitante para toda la familia…¡menos probablemente para tu gato adulto!  

No importa lo bueno que sea, tu gato sigue siendo un gato, y por lo tanto es territorial por naturaleza y conoce su lugar dentro de un estricto orden de jerarquía. La llegada de una preciosa bola de pelo a su territorio podría desencadenar todo tipo de reacciones negativas. Celos, porque el recién llegado atrae de repente toda la atención. Malestar, porque los gatos son especialmente quisquillosos con la limpieza de su bandeja. Agresión y mal humor, porque un irritante jovencito se empeña en estar encima de él a todas horas.

Sin embargo, con un poco de planificación, psicología y consideración, puedes hacer que el proceso de adaptación sea relativamente tranquilo, y sentar las bases para conseguir la relación de amistad que toda familia desea cuando tiene dos gatos conviviendo en casa. 

Paso 1: prepara la casa

Si es posible, antes de que tu nuevo gatito llegue a casa, lleva una manta (o un juguete) al criador o a la tienda de mascotas, para que se impregne de su olor. Después, llévala a casa y déjala allí para que tu gato se vaya familiarizando con él. Así, cuando por fin se conozcan, su olor ya no será completamente nuevo, y por tanto no le resultará tan amenazador.

Prepara una habitación aparte (por ejemplo el cuarto de la plancha) con juguetes, una cama, un bol para el agua y otro para la comida, para que el gatito pase los primeros días. Y no te preocupes, será sólo una medida temporal. 

Paso 2: deja que se acostumbren al olor del otro

El día de la llegada, encierra a tu gato adulto en otra habitación en la que hayas colocado sus cosas favoritas. Lleva al nuevo gatito a casa y deja que la recorra durante un rato para que se vaya aclimatando. Luego llévalo al cuarto que habías preparado para él.

Ahora ya puedes dejar que tu gato adulto salga de la habitación (pero asegúrate de que no puede acceder a la habitación del gatito). Deja que te huela las manos con las que has estado acariciando al gatito, y dale algún premio para calmarle y para que asocie el nuevo olor con "algo bueno".

Introduce gradualmente el olor del gatito en la casa, por ejemplo intercambiándoles los comederos y las camas. En cuanto se hayan familiarizado con el olor, puedes permitirles que exploren el territorio del otro, pero siempre manteniéndoles separados.  

Paso 3: finalmente, deja que se conozcan

El mejor momento para que se conozcan físicamente es la hora de la comida, cuando su deseo de comer puede con cualquier tipo de distracción. Cuando se vean por primera vez es muy posible que se gruñan y bufen. Es algo normal, forma parte del establecimiento de la jerarquía entre ellos. Vigílales y prepara una manta por si tienes que separarles en el caso de que vayan más allá y comiencen a pelearse. Pero, con un poco de suerte, con todos los preparativos anteriores, cuando finalmente se conozcan, se "reconocerán" lo suficiente como para "tolerarse" unos minutos mientras comen. 

Paso 4: crea una buena relación y trátalos por igual

Inmediatamente después de su primera comida juntos, vuelve a separarlos hasta la siguiente comida, aumentando gradualmente el tiempo que pasan juntos. Dales a ambos atención, cariño y premios por igual mientras estén juntos. Esto no sólo creará asociaciones positivas, si no que también demostrará que no existen favoritismos.

Recuerda, decidir cuál de ellos va de ser el "gato dominante" no es responsabilidad tuya; esta posición se decidirá entre ellos de manera bastante natural. Lo único que tienes que hacer es mantenerte imparcial y ser equitativo con ambos.

Un precioso gatito pequeño gusta a todo el mundo, y montar un follón con todo lo que tenga que ver con él forma parte de la satisfacción de tener un segundo gato. Pero procurando que el proceso de introducción se haga de forma gradual y relajada, intentando establecer las bases de una relación respetuosa entre el gato más mayor y el gatito, y repartiendo cariño a partes iguales, tendrás una respuesta mucho más positiva por parte de ambos gatos.

¡Y esa es la receta para conseguir una feliz familia con dos gatos!

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