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Los gatos y las personas alérgicas

Es posible que quieras tener un gato pero que no te decidas porque tú o alguien de tu familia sois alérgicos. O puede que ya tengas un gato y que acabes de descubrir que les tienes alergia. ¡La buena noticia es que los gatos y las personas alérgicas pueden convivir! La alergia a los  gatos la provocan ciertas proteínas presentes en la grasa segregada por su piel y en su saliva.

No te fíes de la inmunidad

Algunas personas cuentan que han desarrollado inmunidad a su gato, o sea que "se les pasó" la alergia. Puede que sea cierto en determinados casos, pero no confíes en que a ti te pase lo mismo. Si estás planteándote tener un gato más en casa, ten en cuenta que es posible que tu alergia empeore, ya que estarás expuesto a una mayor cantidad de alérgenos. Si aun así te decides a tenerlo, ten en cuenta que una raza de pelo corto es preferible a una de pelo largo, ya que suelen soltar menos pelo.

Si quieres un gato de raza, piensa en un Devon o un Cornish Rex. Estos gatos carecen de algunas capas de pelo que otras razas sí tienen y por lo tanto pueden producir menos alergia. La raza Sphinx está completamente desprovista del pelo y es extremadamente afectuosa. Aun así ten en cuenta que todos los gatos se asean mediante el lamido, y que las proteínas responsables de la alergia no sólo están en el pelo, sino también en la saliva. Si eres alérgico y ya tienes un gato, el factor clave para minimizar los síntomas es ser muy meticuloso con la limpieza. Limpia regularmente con un paño todas las superficies lisas de tu casa para eliminar cualquier resto de pelo de gato y pasa la aspiradora a menudo. Lava también frecuentemente la cama o el cojín que tu gato utiliza para dormir.

Restringe el acceso

Es posible que quieras evitar que tu gato ande por ciertas áreas de tu casa. El dormitorio de una persona alérgica a los gatos, por ejemplo, sería definitivamente una zona por donde no deberían pasar. Ten en cuenta que las habitaciones con suelos de madera retienen menos alérgenos y son más fáciles de limpiar que las que tienen alfombra, así que, si sólo algunas de las habitaciones de tu casa tienen alfombras, puedes impedir que el gato entre en éstas pero dejarle pasear tranquilamente por las otras, más fáciles de limpiar.

Los muebles tapizados retienen muchos alérgenos así que intenta mantener a tu gato alejado de ellos o fuera de las habitaciones en las que están. Mantenerle bien cepillado también ayuda en los casos de alergia, puesto que habrá menor cantidad de pelos muertos en el ambiente. Lo ideal es cepillarle como mínimo una vez a la semana aunque es aún mejor hacerlo más a menudo. Pon especial atención a su aseo en primavera, la época del año en la que los gatos sueltan más pelo. En la medida de lo posible el aseo del gato debería realizarlo alguien que no fuese alérgico y lo ideal sería hacerlo fuera de casa.

Limpiar su bandeja de arena regularmente también ayuda en los casos de alergia, ya que las proteínas de la saliva, el pelo y la caspa que causan la alergia también se encuentran en la orina. Pregunta a tu médico qué medicamentos antialérgicos puedes tomar para hacer tu vida más fácil y qué otras medidas puedes tomar para controlar el problema.

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