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Cómo hacer las mejores fotos de tu gato

Cada gato es único y, a los ojos de su propietario, la mascota más guapa del mundo. Y así es como debe ser. Pero, ¿cómo captar su carácter, su personalidad, ese "algo" tan especial que tu gato tiene en una fotografía? Bueno, lo cierto es que con la gran variedad de cámaras digitales disponibles, cada vez es más fácil…

Las técnicas para hacer unas sensacionales fotografías de tu gato son muy similares a las que utilizarías para hacer fotos a cualquier animal salvaje: una paciencia infinita, tener en cuenta la luz y el movimiento, ser consciente de que estás fotografiando a un animal, ¡y un montón de disparos con la cámara! Con las cámaras digitales ya no tienes que preocuparte del número de fotos que hagas, así que puedes disparar siempre que sientas que es el momento, sabiendo que, cuantas más fotos hagas, más oportunidades tendrás de conseguir la foto perfecta. De todas formas, siempre es bueno estar preparado, así que te damos algunos consejos útiles para que los tengas en cuenta…  

Enfócate

Antes incluso de coger la cámara para hacer fotos a tu gato, piensa qué es lo que realmente quieres captar para la posteridad. ¿Es la manera que tiene de tumbarse ocupando todo el sofá cuando duerme?  ¿O cómo se levanta como un rayo cuando oye que le vas a poner su comida?  Si tienes un objetivo específico, prepara tu "sesión de fotos" adecuándote a ese objetivo y espera el momento adecuado.

Enfocarse es también importante para conseguir una imagen nítida. Recuerda que el sistema de autofoco de una cámara funciona mucho mejor si enfocamos hacia un objeto sólido (como hacia sus ojos o hacia el collar), que si lo hacemos hacia un montón de pelo. Y si tu gato se está moviendo de manera que la distancia con respecto a la cámara va cambiando, tendrás que compensarla enfocando y reenfocando todo el tiempo para que, cuando llegue el momento perfecto, puedas capturar la imagen con la mayor nitidez posible.

Ten paciencia

Tu gato no entiende que estás intentando sacarle una foto, así que no te hará ni caso por mucho que le digas "¡estate quieto, no te muevas!" o "sólo un pelín a la izquierda". Así que no vas a tener más remedio que esperar a que quiera poner la pose perfecta por sí mismo. Deja que se relaje y no le presiones. Si quieres que mire al objetivo, prueba sujetando su juguete favorito por encina de la cámara para captar su atención.

Sé brillante

Como regla general, las fotos con flash y los animales no hacen buenas migas. Algunos gatos se asustan con una luz tan brillante y repentina y, además, el flash tiende a "blanquear" el color de la capa de los animales. La luz natural (en el exterior o entrando a través de las cortinas) no sólo es menos "traumática" para el gato, sino que da muchísimo mejor resultado a la hora de capturar los colores reales. Y si no hubiera luz suficiente, lo bueno que tiene lo digital es que las fotos se pueden retocar luego con el ordenador para corregirlas si están un poco oscuras.    

Prepárate

Antes de empezar a disparar, asegúrate de que estás utilizando el objetivo apropiado y de que la cámara está en el modo adecuado. Si utilizas una reflex de un solo objetivo, puede que prefieras usar un zoom con más aumentos que te permita hacer fotos muy detalladas desde lejos, sin  tener que estar todo el tiempo encima de tu gato. 

Como los animales se mueven muy deprisa, deberías configurar tu cámara en un modo de exposición rápida, si no te acabarán saliendo fotos con borrones cada vez que a tu gato gire la cabeza. En una reflex, selecciona el modo "Shutter priority" (prioridad de obturación), opta por una velocidad rápida (1/200 o mayor) y deja que la cámara elija su propio ajuste de exposición. O, si estás utilizando una cámara compacta, elige el modo "deporte", que está preprogramado para hacer fotos en movimiento. Si tu cámara te permite hacer disparos continuados, selecciona también esta opción, con un poco de suerte podrás captar una secuencia fantástica de tu gato en plena acción.

Piensa en la composición

Una buena foto no se consigue sólo con enfocar al objetivo. Ten en cuenta todo lo que va a salir en la foto además de tu gato. ¿Cuál va a ser el fondo? ¿Un sofá, un árbol del jardín, su cojín favorito? ¿O prefieres que únicamente aparezca tu gato? Si tu cámara te permite ajustar el objetivo para que tenga mayor apertura de diafragma (un número f bajo, de 4 o incluso menor), podrás tomar fotos con un efecto muy artístico usando la "profundidad de campo" para dar un efecto borroso a todo lo que se encuentre por detrás de tu gato.

Piensa también en el ángulo de disparo. ¿Quieres que tu gato salga mirando pensativo? Haz la foto desde un lado, ¿Mirando desde la distancia? Dispárale desde atrás ¿Mirando directamente al objetivo? Agáchate para ponerte a su altura: no sólo tendrás mejor perspectiva que si le haces la foto desde arriba, sino que además harás que tu gato esté más relajado.

Incluye a más gente

Que no te de miedo de incluir a personas en las foto de tu gato. Serán mucho más especiales si también aparecen más seres queridos. A veces, la simple inclusión de unas manos acariciando al gato es suficiente para dar un toque cálido y emocional a la imagen, y además puede ser una buena forma de mantener quieto a un gato hiperactivo, al menos el tiempo suficiente para poder tomarle una foto. 

Observa la interacción entre las personas y el gato. Si tienes suerte, podrás capturar el momento preciso en el que se produce un cruce de miradas o en el que el gato se relaja y muestra su mejor sonrisa.

Y por ultimo, el mejor consejo…

Si al principio no lo consigues, no te preocupes y sigue intentándolo. Cuanto más acostumbrado esté tu gato a verte a su alrededor con la cámara, más te ignorará y más natural será su comportamiento.

¡Y es entonces cuando podrás hacer esa foto perfecta que te llegue al corazón cada vez que la mires!

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