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¿Tu gatito se está volviendo remilgado con la comida?

Los cambios son hechos inevitables en la vida, incluso para los gatos. Pongamos por ejemplo su primer cumpleaños. Es realmente un momento importante, puesto que marca su transición de gatito a adulto. Este es el momento en que puedes ir añadiendo gradualmente y durante varios días alimento para gatos adultos a la comida de tu gatito, para que se acostumbre a croquetas más grandes y a la nueva formulación nutricional.

Es fácil. Pero ser adulto también significa saber elegir y a partir de ahora los gatos pueden volverse menos maleables o más seguros acerca de lo que les gusta y lo que no. Si tu gato empieza a preferir dormir en el sofá en vez de hacerlo en esa cesta que tanto te costó, quizá no suponga un grave problema, pero ¿qué pasa si se vuelve remilgado con la comida? ¿Cuánto tiempo deberías esperar antes de consentir sus caprichos nutricionales?

Ahora, más que nunca, empezarás a ver que tu gato tiene su propia personalidad. A algunos, al igual que a las personas, les gusta experimentar cosas nuevas (una nueva variedad, un cambio de textura, una mezcla de alimento seco y húmedo). Este gusto por las cosas nuevas se llama neofilia y tu gato puede tener esta conducta o no en función de su personalidad, sus experiencias tempranas, su entorno y muchas otras influencias.

Otros gatos pueden ser neofóbicos, es decir, que no les gustan nada las cosas nuevas. A este tipo de gatos les gustan las rutinas fijas, rara vez buscan variedad y a menudo prefieren comer el mismo alimento día tras día. Si siempre han tenido una alfombrilla debajo de su cuenco de comida, cuando se la quites pueden incluso dejar de comer. Es un factor importante a tener en cuenta si adoptas a un gatito rescatado o que ya haya vivido en otra casa. Antes de traerlo a casa, intenta averiguar todo lo que puedas sobre cómo se ha alimentado y no sólo con qué se ha alimentado. Pero ten en cuenta que puede ser neofóbico no sólo en lo referente a la comida, sino también con los juguetes o el exterior.

Saber cómo presentar la comida también puede ser útil, especialmente si tu gato es algo remilgado a a hora de comer. Algunos gatos prefieren que los alimentos húmedos tengan la temperatura corporal y aunque posiblemente no utilices esta técnica todos los días, podría resultar útil tenerla en cuenta si tu gato no se encuentra del todo bien. Convertir un alimento seco en líquido añadiéndole agua caliente también podría ser una manera cómoda de animar a un gato tímido a probar alimentos secos.

Algo sorprendente, en lo que probablemente no hayas pensado, es la necesidad de tener cuidado con tu propio lenguaje corporal. Tu gato observará atentamente tus propias percepciones acerca de un alimento para gatos concreto. Si simplemente no te gusta el último diseño de su embalaje, el gato puede interpretar tu expresión o postura como una señal de que la comida no está del todo bien. ¡Si "piensas en positivo", hay más probabilidad de que tu gato también lo haga!

 


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