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Jugar con los niños

Tu gatito ha nacido para jugar

A los gatitos les encanta jugar; todo lo convierten en un juego. Ya sea una pelota de papel de plata, la tapa de un bolígrafo, o cualquier objeto pequeño atado a una cuerda, los gatitos no pueden resistir la tentación de jugar con ellos. Estarán incluso encantados de que te integres en sus diversiones, y por eso los juegos crean un vínculo tan fuerte entre vosotros dos.

Un nuevo mundo por explorar

Tu gatito es curioso por naturaleza, y seguro que le encantará explorarlo todo, sobre todo los lugares cubiertos. Una bolsa de papel, un armario o una cajonera abiertos, debajo de la cama; tu gatito no puede evitar la tentación de averiguar qué hay allí. Así que tendrás que tener mucho cuidado de no dejar abierta la puerta de la lavadora ni de la secadora, no sería el primer gatito que se queda atrapado dentro. Y hagas lo que hagas, no dejes nunca levantada la tapa del inodoro...

Sus juguetes

A tu gatito le encantarán los juguetes, especialmente si son pequeños y blandos y puede golpearlos fácilmente con las patas y agarrarlos con los dientes. Y mientras juega al escondite con un juguete blando, aparecerá su instinto de cazador innato y podrá pasarse horas persiguiendo a su "presa". Puedes utilizar un juguete impregnado con hierba gatera (o catnip) y observar cómo se revuelca feliz por el suelo. La hierba gatera contiene un ingrediente que los gatos adoran: la nepetalactona. Es conveniente que tengas cuidado al principio, porque algunos gatos pueden reaccionar de manera violenta a esta sustancia, mientras que en otros no tiene absolutamente ningún efecto.

La curiosidad innata de tu gatito puede llevarlo a querer morder y probar algunas de tus plantas, y muchas de ellas pueden ser venenosas. Como precaución es buena idea que compruebes qué tipo de plantas tienes y que pongas las que pueden ser peligrosas fuera de su alcance. Lirios, flores de pascua y ciclámenes pueden ser especialmente dañinas para los gatos.

Arañando desde el primer momento

Arañar y desperezarse son acciones esenciales para el bienestar de tu gatito, y es casi seguro que tus cortinas y tapizados lo van a pagar caro. Es buena idea comprarle un rascador; así podrá mantener sus uñas a punto sin machacar tus muebles. Si al principio tu gatito no parece muy interesado, puedes espolvorear un poco de hierba gatera alrededor de la base del rascador. A los gatos les encanta su olor, y puede que al final acabe convenciéndose de que, al fin y al cabo, el rascador no está nada mal.

Gatitos y niños se llevan bien... cuando quieren

Es asombroso cómo los niños adoran a los gatos. Pero si tienen menos de 5 años, es aconsejable que no jueguen con gatitos menores a 6 meses. El motivo es que los gatitos son muy juguetones y tienen uñas y dientes muy afilados. Un niño demasiado pequeño puede no entender que un arañazo ocasional es sólo parte del juego. Para los niños es maravilloso crecer junto a una mascota en la familia, y desarrollarán una relación mucho más agradable cuando ambos tengan la edad suficiente para entenderse mutuamente.

Enseña a tus hijos cómo cuidar del nuevo miembro de la familia; cómo jugar con él, cómo y con qué alimentarlo (sin olvidar con qué no se le debe alimentar). Y hazles también responsables de su cuidado, por ejemplo estableciendo turnos para tareas fáciles, como limpiar su comedero. Y aunque un gatito sea irresistible, los niños deben entender que los gatos necesitan dormir y que no hay que molestarles cuando se enroscan en su cama para descansar.

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