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El aseo de tu gato

Los gatos son unos animales extremadamente limpios, pero incluso al gato más escrupuloso le vendrá bien una pequeña ayuda con su aseo, especialmente si tiene pelo largo. Además, el aseo de tu gato es una excelente manera de crear un vínculo con él.

Es una buena idea que tu gato se acostumbre a que lo cepillen y lo peinen desde pequeñito. Así evitarás que se le formen nudos molestos y eliminarás los pelos muertos. Cepíllale regularmente y no sólo conseguirás que su pelo esté limpio y sano, sino que también ayudarás a prevenir la formación de bolas de pelo.

El aseo es una excelente manera de crear un vínculo con tu gato y además te dará la posibilidad de controlar ciertas molestias, como alguna que otra pulga.

¿Con qué frecuencia?

Si tu gato tiene pelo largo, deberías cepillarlo una vez al día o, como mínimo, un par de veces por semana. Los gatos de pelo corto generalmente sólo necesitan un cepillado a la semana.

Lo que necesitarás

Existen herramientas de aseo especialmente diseñadas para los gatos de pelo largo, pero como mínimo necesitarás un buen cepillo y un buen peine. Si el pelo de tu gato es corto, sólo necesitarás un cepillo de goma con el que retirar regularmente los pelos muertos.

El cepillado

Si tu gato no tiene el pelo demasiado enredado, cepíllale bien. No deberías tardar más de 5-15 minutos. A la mayoría de los gatos les gusta que los cepillen, pero si al tuyo no le apetece, no le fuerces, deja que se vaya e inténtalo más tarde.

A los gatos de pelo largo, a veces se les enreda. Si notas que tiene masas de pelo enmarañado, necesitarás más tiempo de lo habitual para poder cepillarle con más cuidado y tranquilidad. Si el pelo de tu gato es realmente difícil de manipular, quizás deberías plantearte llevarlo a un peluquero profesional.

La hora del baño

No es necesario bañar a los gatos de pelo corto, salvo que estén muy sucios o que tengan alguna alergia que requiera un tratamiento. Pero en el caso de los gatos de pelo largo, un baño ocasional puede ayudar a mantener su pelo en buen estado y a prevenir la acumulación de grasa. Tu veterinario puede aconsejarte sobre cómo bañar a tu gato y recomendarte un champú especial para gatos.

La preparación

A la mayoría de los gatos no les gusta nada que les mojen, pero si preparas todo con antelación, el baño será más corto y más fácil. Para facilitar aún más las cosas, píde a alguien que te ayude, para que uno pueda sujetar al gato mientras el otro le lava.

Antes de nada, cepíllale el pelo con cuidado para deshacer cualquier nudo que pueda tener. Así evitarás que se aprieten más al mojarse durante el baño.

Si lavas a tu gato en la bañera, llénala de agua antes de meter al gato. Cuanto menos ruido y movimiento haya durante el baño, mejor.

Llena la bañera justo hasta que el agua llegue a la altura del vientre de tu gato. Y no te olvides de comprobar la temperatura para asegurarse de que no está demasiado caliente. No es obligatorio que utilices la bañera, un par de barreños pueden funcionar igual de bien. Puedes usar uno de ellos para el agua con jabón y el otro para el aclarado.

En el agua

Cuando tengas el baño preparado, es el momento de llevar a tu gato al cuarto de baño y cerrar bien la puerta, ¡no querrás que un gato enjabonado salga corriendo por toda la casa! Puedes ponerle bolitas de algodón en las orejas para evitar que le entre agua, pero si no las aguanta, símplemente evita echarle agua por encima de la cabeza. Pon a tu gato suavemente en el agua y tranquilízalo hablándole suavemente y con un contacto físico permanente.

Mojále el pelo con cuidado con ayuda de una taza o una toallita húmeda, pero no viertas agua directamente sobre su cabeza ni intentes sumergirlo.

Cuando empieces a lavarlo, es probable que tu gato proteste y maúlle. No te preocupes, es completamente normal y tu gato está bien, sólo un poco nervioso.

Enjabónale el pelo suavemente, teniendo especial cuidado en las zonas cercanas al hocico, las orejas y los ojos. Cuando hayas acabado de enjabonarlo, asegúrate de aclararle bien el pelo, ya que cualquier resto de champú puede irritarle la piel. Abrígalo bien

En cuanto saques al gato del agua, envuélvelo con una toalla y sécale el pelo con suaves palmaditas. Si tu gato tiene pelo largo, es especialmente importante hacerlo suavemente para evitar que el pelo se enrede y se formen nudos. No podrás secarlo del todo con la toalla, así que asegúrate de que tu gato se queda dentro de casa a una temperatura adecuada y de que no sale hasta que no esté completamente seco. Nunca intentes usar un secador de pelo porque el aire caliente podría quemarle la piel.

El corte de uñas

Los gatos rascan para mantener sus uñas en buen estado, pero tú también tendrás que ayudarle de vez en cuando. Asegúrate de acostumbrarle al corte de uñas desde bien pequeñito.

Píde consejo a tu veterinario sobre cómo hacerlo bien y pregúntale qué tijeras son las más adecuadas.

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