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Malos hábitos

Ha llevado a su perro a pasear, acaba de decirle el vecino lo educado que es y de repente le sorprende comiendo heces de perro. ¿Qué le impulsa a hacerlo?

La coprofagia (el término técnico para el hecho de comer heces) es una conducta desagradable pero no infrecuente entre los perros. La buena noticia es que comer heces en general no le hará daño a su perro. La mala noticia, que ya conoce, es que es algo asqueroso, sucio y causa el peor aliento que se puede imaginar. Además, si su perro come heces de otros animales existe el riesgo de adquirir parásitos.

Curiosidad

Nadie está del todo seguro de por qué los perros lo hacen pero hay un par de razones posibles. Puede simplemente deberse al hecho de que les gusta. Los perros interactúan con el mundo a través de sus bocas, les gusta llevar palos y les encanta masticar juguetes o huesos.

A los perros también les gustan las cosas que tienen olores fuertes y los excrementos sin duda pertenecen a esta categoría. Puede parecer extraño, pero comer heces para su perro puede simplemente ser una manera de examinar algo que le interesa.

Cachorros confundidos

Los cachorros a veces comen su propia caca durante el adiestramiento de aseo. Esto ocurre porque no están seguros de dónde les está permitido hacer sus necesidades y dónde no. Asustados porque posiblemente hayan hecho algo mal, intentan "destruir las pruebas". Este tipo de conducta de limpieza también ocurre en perros adultos dentro de casa.

Las madres a menudo se comen las heces de sus cachorros al limpiarlos. Esto posiblemente es un instinto residual. En la naturaleza, comer la caca del cachorro reduciría la posibilidad de que los depredadores encuentren a su cría vulnerable.

Deficiencias de la dieta

Una de las teorías más comunes de por qué los perros se comportan de esta manera es que están compensando las deficiencias de su dieta. Las heces de los herbívoros pueden aportar vitaminas que no forman parte de la dieta habitual de su perro.

La comida de gatos tiene alto contenido en proteínas por lo que las heces de gatos pueden resultar atractivas para su perro. Usted debe frenar esta conducta inmediatamente ya que las heces de los gatos pueden ser tóxicas para un perro.

Prevención

La manera más fácil de abordar el problema es simplemente intentar recoger las heces en cuanto su perro haya hecho sus necesidades. Algunos sugieren esparcir pimienta, tabasco o parafina sobre las heces para hacer que tengan "peor" sabor.

Asimismo existen aditivos para la comida de perros que tienen buen sabor al ingerirlos pero se hacen más amargos al ser digeridos por lo que las heces adquieren un sabor desagradable. Lamentablemente estos métodos no son eficaces para todos los perros.

La mejor solución para tratar la coprofagia en general es ser amable pero firme en los intentos de disuadir a su perro y sobre todo, ser consistente en la disciplina. También puede hablar con su veterinario para que éste determine si su perro tiene necesidades nutricionales adicionales.

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