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Volar con tu perro

Lo principal para poder volar con tu perro es la preparación. Asegúrate de conocer la legislación del país de destino relativa a la cuarentena de los animales de compañía. En algunos países puede ser de hasta 6 meses, ¡mucho más de lo que duran las vacaciones de la mayoría de la gente! ¿En cabina o en bodega? Si tienes un perro muy pequeño, es posible que puedas llevarlo en la cabina, siempre que utilices un transportín que tenga el tamaño del equipaje de mano y que sea aprobado por la compañía aérea.

Sin embargo, la mayoría de los perros tendrá que viajar en un transportín en la bodega de carga. Las líneas aéreas exigen que el transportín sea lo suficientemente grande para que tu perro pueda levantarse y darse la vuelta. Comprueba las dimensiones requeridas por la línea aérea. Avisar con antelación Asegúrate de avisar a la compañía aérea de que vas a viajar con tu perro con la suficiente antelación. De hecho, probablemente sea mejor que preguntes por la política de la compañía antes de reservar los billetes. Algunas de ellas no transportan animales en determinadas épocas del año, o incluso a ciertas horas del día.

Asegúrate de que tu perro hace sus necesidades antes del viaje Antes de volar, es importante que tu perro haya paseado y hecho sus necesidades. Cubre el suelo del transportín con hojas de periódico porque es muy probable que orine durante el trayecto, incluso si normalmente no lo hace. Volar puede resultar una experiencia estresante y los perros a menudo pierden el control si se ponen nerviosos o tienen miedo.

Comida y bebida

Existen opiniones diversas sobre si es buena idea dejar comida y bebida para el perro en el transportín. Por una parte, parece razonable porque el perro puede tener hambre o sed, sobre todo en caso de que se produzcan retrasos en el vuelo. Pero por otra parte, la comida y la bebida pueden derramarse en el transcurso del viaje y crear desorden en el interior del transportín. Además, si bebe durante el viaje, existirán más probabilidades de que le entren ganas de orinar; y la ingesta de alimento combinada con el estrés del viaje puede hacer que la comida le siente mal. Un perro puede aguantar varias horas sin comer ni beber, pero si tienes dudas, pregunta a tu veterinario qué te recomienda, y a la compañía aérea cuál es su política al respecto.

Si finalmente optas por dejarle agua, plantéate la posibilidad de congelarla antes del viaje. Esto hará que existan menos probabilidades de que se derrame durante la carga del transportín. Transportín bien etiquetado Asegúrate de que el transportín está claramente etiquetado. Utiliza cinta reflectante para facilitar su identificación y asegúrate de que en la etiqueta figuran claramente el nombre de tu perro y todos tus datos personales y de contacto. Y, lo creas o no, también puede ser una buena idea poner una etiqueta que indique cuál de los lados del transpotín va para arriba y cuál para abajo. Adjunta también en el transportín unas instrucciones sobre el cuidado del perro por si se produjera un gran retraso en la salida del vuelo.

Algunas compañías aéreas pueden permitirte observar cómo cargan a tu perro, otras pueden entregarte una nota para hacerte saber que ya está a bordo. Otras consideraciones Si tienes un vuelo con conexión, averigüa si existe la posibilidad de llevar a tu perro a hacer sus necesidades entre uno y otro vuelo. Existen fármacos que pueden utilizarse para tranquilizar a los perros que van a viajar en avión, pero siempre deben utilizarse bajo prescripción veterinaria. Nunca debes sedar a tu mascota sin haber hablado antes con el veterinario.

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