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¿Quién es dueño de tu cama? ¿Tu gato o tú?

La personalidad de tu gato es posiblemente el factor más importante para saber si vuestra relación a la hora de dormir funcionará. Algunos gatos son bastante tranquilos y duermen en cualquier lugar, sin plantear demasiados problemas. En cambio, otros son más exigentes y solo quieren dormir en una cama grande y mullida como la de tu habitación. Eso sí, si te portas bien, te dejan compartirla con ellos.

Si tu gato es de los generosos, probablemente descubras que compartir cama con él resulta una buena experiencia que te proporciona una agradable sensación de compañía. Si por el contrario tu gato es más bien acaparador, de los que acaban quedándose con el edredón y ocupando toda la cama, te costará más adueñarte de tu espacio.

El primer paso para lidiar con este tipo de gatos es sacarlo de la cama y proporcionarle un espacio específico y cómodo donde pueda dormir. Si esto no te ayuda, prueba a dejarlo en su propia cama fuera de la habitación y cierra la puerta. Probablemente tendrás que escuchar los maullidos de un gato infeliz detrás la puerta, así que prepárate para ignorarlos. Si no los ignoras y cedes, tu gato aprenderá rápidamente que rascando la puerta y lloriqueando puede conseguir lo que quiere.

Aquellos que no tengan gatos dominantes en la cama, puede que tengan ese tipo de compañeros felinos que sirven también como despertadores imposibles de apagar. Los gatos son animales crepusculares, lo que implica que les gusta levantarse al alba, unas horas antes que los seres humanos.

A menudo a esas horas tienen ganas de jugar (más bien de “cazar”), por lo que cualquier extremidad o dedo del pie o de la mano que sobresalgan del edredón pueden acabar convirtiéndose rápidamente en su "presa". Si tu gato se transforma en un activo cazador mientras duermes, asegúrate de que tenga siempre juguetes cerca , ¡a ser posible juguetes sin campanitas!

Además, también debes asegurarte de que tu gato se acostumbra a respetar tus horarios matutinos. Cuando se levante, intenta no ceder a sus deseos: dale comida y juega con él únicamente cuando haya pasado un rato después de levantarte. Si le das a entender que puede conseguir lo que quiera a las 4 de la madrugada, es probable que continúe así. Cuando se dé cuenta de que le darás lo que quiere solo cuando te levantes, te dejará dormir.

Para asegurarte de que esté más cansado a la hora de irse a dormir, pasa un tiempo jugando con él antes de acostarte. Si hace algo de ejercicio, querrá dormir más tiempo y te dejará también dormir más a ti.

¿Os peleáis tu gato y tú por el espacio de la cama?¿o tiene tu gato una mullida y cómoda cama gatuna para dormir? ¡Cuéntanos cómo te organizas con tu gato para dormir en nuestra página de Facebook!

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