Picor en las mascotas: causas comunes

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Si tu gato o perro sufre constantes picores y se rasca sin parar, puede ser muy molesto tanto para ti como para tu mascota. Todos sabemos lo molesto que puede ser sentir picores y por eso podemos empatizar fácilmente. Me he encontrado muchos propietarios a lo largo de todos estos años que han tenido noches de sueño interrumpido por el incesante ruido de rascar, lamer y mordisquear. Quizá notas que tu gato o perro está perdiendo pelo o que tiene costras y manchas rojas. Aunque la causa del picor puede ser bastante fácil de solucionar, el simple hecho de rascarse puede hacer que la piel se inflame y provocar infecciones profundas en la piel. Esto se convierte en un círculo vicioso de picor y rascado. Aunque creas que el picor es leve, lo mejor es que un veterinario examine a tu mascota cuanto antes para cortar el problema de raíz.

Es posible que te preocupe que tu mascota tenga una alergia alimentaria o atopia, pero existen causas más comunes de picor que deben descartarse primero. Vamos a empezar con una palabra que mucha gente no quiere ni oír: ¡pulgas!

Pulgas.

Su sola mención hace que muchos propietarios le digan inmediatamente a su veterinario que están absolutamente seguros de que la mascota no tiene pulgas, que nunca han visto una y que el animal está completamente tratado contra ellas. Esto puede ser cierto, pero en la gran mayoría de los casos, las pulgas siguen siendo la causa, y este es el motivo. Las pulgas pasan la mayor parte de su vida en la tapicería: alfombras, sofás, camas, etc. Saltan sobre tu perro o gato principalmente cuando quieren alimentarse, por lo que, a menos que tu mascota tenga muchas pulgas, es posible que nunca veas una. De hecho, por cada pulga que ves en tu mascota, hay unas 100 en tu casa. Desagradable, ¿verdad? Es posible que hayas tratado a tu gato o a tu perro contra las pulgas, pero la eficacia de estos tratamientos es muy variable dependiendo del que hayas utilizado y también de hace cuánto tiempo. Algunos animales son muy sensibles a las picaduras de pulgas o incluso pueden ser alérgicos, por lo que necesitarán un tratamiento con un buen medicamento con el que habrá que seguir exactamente los intervalos recomendados.

Una buena forma de saber si tu mascota tiene pulgas es peinar su pelaje sobre un trozo de papel de cocina blanco. Si ves que sale suciedad, moja el papel. Si la suciedad hace que el papel húmedo se vuelva rojo, entonces es suciedad creada por pulgas o heces de pulgas. Adquiere ese color rojo porque las heces de las pulgas se componen básicamente de sangre. A las pulgas les encanta estar alrededor de la cola y la parte posterior, así como alrededor del cuello, por lo que si tu mascota presenta calvas o costras, sobre todo en estos lugares, es MUY probable que sean pulgas. La buena noticia es que las pulgas pueden eliminarse fácilmente y tu veterinario te indicará la mejor manera de hacerlo.

Otros parásitos

Otros parásitos, como los ácaros y los piojos, también pueden provocar picores y pérdida de pelo. Dependiendo del parásito, el veterinario quizás tenga que tomar muestras de pelo o de piel de tu mascota para buscar los parásitos con el microscopio.

Otras problemas de la piel.

Algunas infecciones por hongos, como la tiña, también pueden provocar picores o pérdida de pelo. Algunos animales tienen la piel muy grasa o seca, por lo que estos problemas pueden ser más comunes en ciertas razas.

Una vez que se hayan descartado todas estas causas, puede que el veterinario sospeche que puede tratarse de una alergia alimentaria o ambiental y quizá tenga que hacer más pruebas.

En resumen:

Todos los casos de picor, pérdida de pelo y heridas en la piel deben abordarse de forma lógica para ir descartando las causas más probables. También hay que recordar que tu mascota puede tener más de un problema en la piel al mismo tiempo. Tu perro o gato podría soportar sin problemas unas cuantas picaduras de pulgas, por ejemplo, pero si a eso se le añade la presencia de ácaros, posiblemente se superará su umbral de picor y comenzará a rascarse. No obstante, también podría ser algo diferente, como una reacción alimentaria. Algunos problemas de la piel pueden ser sencillos de resolver, pero otros pueden requerir una extensa investigación, así como tiempo y energía por tu parte. Es posible que tu veterinario te aconseje un alimento terapéutico especial para tu mascota durante un periodo de tiempo. Este tipo de alimentos ayudan a reducir el picor y favorecen la curación de la piel. Prepárate para toda la investigación necesaria, busca ayuda desde el principio y sé paciente con tu veterinario, ya que adoptará un enfoque lógico y planificado para averiguar lo que ocurre y la mejor manera de tratarlo.

Información acerca de la colaboradora

Dr. Emma Milne

La Dra. Emma Milne se licenció como veterinaria en 1996. Ha trabajado durante 12 años en una pequeña clínica veterinaria y lleva siete años ejerciendo como especialista en nutrición animal. Es muy conocida por su trabajo a favor del bienestar de los animales y ha escrito diez libros sobre mascotas.

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