Cambios de peso en perros y gatos: ¿podría ser un problema de tiroides?

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A muchos propietarios les preocupa que su gato o su perro esté demasiado delgado o demasiado gordo, y la verdad es que es conveniente hacer un seguimiento. Ganar o perder peso podría ser signo de una enfermedad, como por ejemplo un problema de tiroides o diabetes. Como veterinarios, recomendamos pesar a los animales mensualmente, si es posible, durante toda su vida. De esta manera, como propietario o veterinario, puedes detectar rápidamente si su peso no es correcto en cualquiera de los dos sentidos. El aumento de peso podría ser solo un desajuste de las calorías, como el que se da al llegar a la madurez, pero también podría ser signo de una enfermedad. La pérdida de peso sin motivo es, a veces, un síntoma más preocupante. En este artículo nos centraremos en la enfermedad de la tiroides: los síntomas, las causas y lo que puedes hacer al respecto.

La glándula tiroidea controla nuestro metabolismo: si hay un exceso (hipertiroidismo), nuestro cuerpo trabaja a toda marcha; si hay una deficiencia (hipotiroidismo), nos volvemos perezosos, nos encontramos cansados y tendemos a ganar peso. Los gatos y los perros son exactamente opuestos cuando se trata de la tiroides. Si padecen una enfermedad de la tiroides, los gatos son casi siempre hipertiroideos y los perros casi siempre hipotiroideos.

Hipertiroidismo en gatos.

Una glándula tiroidea hiperactiva, o hipertiroidismo, es una enfermedad endocrina común en los gatos. Suele estar causada por un crecimiento benigno del tejido tiroideo, que produce un exceso de la hormona tiroidea. Suele afectar a los gatos mayores y uno de los principales síntomas es la pérdida de peso incontrolada. Debido a que el metabolismo se pone a toda marcha, se aprecian síntomas bastante claros, además del cambio de peso. Los gatos con hipertiroidismo están hambrientos todo el tiempo, piden y roban comida porque no pueden satisfacer su apetito. Suelen estar en movimiento constantemente, paseándose inquietos como si no supieran qué hacer y pueden incluso volverse agresivos. Su pelo suele tener un aspecto desordenado y descuidado. Cuando se les hace una revisión veterinaria, su ritmo cardíaco suele ser muy alto y, a menudo, su presión arterial también está alta. Un examen veterinario exhaustivo suele revelar un agrandamiento de la glándula tiroides en su cuello. Los síntomas son típicos, pero para confirmarlo se utiliza un análisis de sangre que mide los niveles de la hormona tiroidea.

Tratamiento del hipertiroidismo.

Hay varias formas de tratar el hipertiroidismo en los gatos. Esto dependerá de tu lugar de residencia, de tus circunstancias y de lo que disponga tu veterinario. Las opciones son:

  • Medicación. Dependiendo del lugar en el que vivas, puede tratarse de pastillas o de un gel/crema que se extiende sobre la piel.
  • Yodo radiactivo. Solo algunos centros están autorizados a realizar este tratamiento y tu gato deberá ser hospitalizado durante un tiempo después de llevarlo a cabo.
  • Alimentación. Existe un alimento dietético que puede ayudar a controlar el hipertiroidismo, posiblemente incluso sin necesidad de medicación u hospitalización. La glándula tiroides necesita yodo para producir la hormona tiroidea. Este alimento tiene niveles de yodo lo suficientemente bajos como para detener la sobreproducción de la hormona y permitir que se produzcan cantidades normales.
  • Cirugía. Se extirpa quirúrgicamente una o ambas glándulas.

Todas estas opciones tienen sus pros y sus contras, así que asegúrate de comentarlas con tu veterinario.

Hipotiroidismo en perros.

Como podrás adivinar, el hipotiroidismo en los perros es básicamente lo contrario a lo que he explicado anteriormente. Suele estar causado por un problema inmunológico que ataca a la glándula e impide que pueda producir hormonas. Afecta sobre todo a los perros de mediana y avanzada edad. El metabolismo se ralentiza, el perro se vuelve apático y perezoso, y a menudo aumenta de peso aunque su ración de alimento no haya aumentado. También pueden parecer deprimidos o desanimados. Otro indicador es la llamada «cola de rata». Los perros tienden a sufrir un empeoramiento en su pelo y a perderlo, sobre todo en la cola, lo que hace que parezca la cola de una rata.

El hipotiroidismo aún no tiene cura y se trata con una medicación diaria de por vida con hormona tiroidea sustitutiva. Lleva tiempo conseguir la dosis y los niveles correctos, y necesitará análisis de sangre regulares para asegurar que no tiene un nivel ni demasiado bajo ni demasiado alto. No obstante, por lo general, los perros lo llevan muy bien y recuperan su estado anímico habitual.

Es posible que te preguntes si es necesario molestarse en tratar un problema de tiroides y la respuesta es sí. El hipertiroidismo es realmente peligroso y puede causar ceguera, insuficiencia renal y emaciación (pérdida severa de peso y masa muscular), por nombrar solo algunas consecuencias. Yo misma tengo hipertiroidismo desde hace un tiempo, y puedo asegurarte que es muy desagradable. Aunque una glándula hipoactiva no es tan peligrosa, tu perro se sentirá bastante decaído y apático. Así que, sin duda disfrutará si recupera su ímpetu habitual.

Información acerca de la colaboradora

Dr. Emma Milne

La Dra. Emma Milne se licenció como veterinaria en 1996. Ha trabajado durante 12 años en una pequeña clínica veterinaria y lleva siete años ejerciendo como especialista en nutrición animal. Es muy conocida por su trabajo a favor del bienestar de los animales y ha escrito diez libros sobre mascotas.

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