Si tu perro ha tenido alguna vez problemas digestivos, no eres el único. Los problemas digestivos, como los vómitos y la diarrea, son bastante comunes en los perros. A menudo se trata de casos aislados que se resuelven por sí solos, debidos a cosas como hurgar en la basura, pero algunos perros tienen problemas recurrentes, que pueden deberse a alteraciones en el microbioma.

Solo en los últimos años hemos empezado a comprender la importancia de ese pequeño mundo repleto de microorganismos que llamamos microbioma intestinal. Mantiene el intestino de tu perro sano, fortalece su sistema inmunitario e incluso puede influir en la obesidad, el estado de ánimo y el comportamiento.

En este artículo, veremos qué es exactamente el microbioma intestinal, por qué es tan importante y qué puedes hacer para ayudar a que el intestino y el microbioma de tu perro se mantengan sanos.

¿Qué es el microbioma intestinal de los perros y por qué es importante?

El microbioma intestinal de un perro está formado por billones de bacterias y otros microorganismos. Estas bacterias buenas descomponen la fibra de la comida de tu perro que él no puede digerir por sí mismo. Algunas de las bacterias más comunes en el intestino de los perros son Firmicutes, Bacteroidetes, Fusobacteria y Actinobacteria. Y, ¿por qué es importante?

Digestión y nutrición

Como ya hemos dicho, las bacterias digieren la fibra dietética que tu perro no puede digerir por sí mismo. Durante este proceso de digestión, las bacterias producen ácidos grasos, llamados ácidos grasos de cadena corta, que mejoran la salud intestinal y ayudan a absorber los nutrientes de la comida.

Sistema inmunitario

Un microbioma intestinal equilibrado y saludable controla el pH del intestino, lo que frena el crecimiento de las bacterias indeseables que pueden provocar trastornos digestivos. El sistema inmunitario está formado por millones de células que combaten las infecciones, y alrededor de tres cuartas partes de estas células se encuentran en el intestino. El microbioma intestinal favorece la salud de estas células y reduce la inflamación. La salud intestinal en perros es óptima cuando hay un buen equilibrio entre las bacterias y el sistema inmunitario. ¡Es un juego de equipo!

Estado de ánimo y comportamiento

Este es uno de los aspectos más fascinantes de la investigación sobre el microbioma. El eje intestino-cerebro es una vía de comunicación bidireccional entre las bacterias del microbioma intestinal y el cerebro de nuestros perros. Y lo mismo pasa con las personas. A través del eje intestino-cerebro, las bacterias pueden influir en el estado de ánimo, el comportamiento y la liberación de hormonas como el cortisol en respuesta al estrés.

La mayoría de los problemas de comportamiento en perros se deben al estrés y la ansiedad. Esto puede deberse a la separación o a una socialización deficiente durante la etapa de cachorro, pero ahora sabemos que un microbioma desequilibrado también puede influir. Por el contrario, una alimentación que favorezca un microbioma saludable puede mejorar el estado de ánimo.

Obesidad y cambios de peso

Las investigaciones muestran que los perros con sobrepeso y obesidad tienen una composición bacteriana diferente en su microbioma en comparación con los perros de peso normal. De hecho, modificar el microbioma puede ayudar a los perros a perder peso y también a ser más resistentes al aumento de peso no saludable.

En definitiva, el microbioma no solo influye en una digestión saludable: es fundamental para muchos otros aspectos de nuestra salud física y emocional general, y también para la de nuestros perros.

¿Qué factores influyen en la salud intestinal en perros? Lo bueno, lo feo y lo malo

Hay muchas cosas que pueden afectar a la salud intestinal y al microbioma de los perros.

  • Dieta
    Al fin y al cabo, es la comida que les damos a nuestros perros la que alimenta a las bacterias del microbioma, así que la dieta es realmente importante. La proteína, los carbohidratos y la fibra prebiótica son importantes. Las dietas con distintos niveles de estos componentes darán lugar a diferentes poblaciones de bacterias. Por ejemplo, los gatos necesitan muchas más proteínas en su dieta que los perros, por lo que tienen un microbioma intestinal diferente. Por lo general, las dietas ricas en fibra prebiótica (la fibra que alimenta a las bacterias) son buenas para mantener un microbioma equilibrado y un intestino sano.

  • Suplementos probióticos
    Los probióticos son suplementos que contienen las propias bacterias. Quizá conozcas productos para el consumo humano, como los yogures, que se comercializan por contener bacterias beneficiosas. Un posible problema al usar este método es que es difícil garantizar que las bacterias superen todos los procesos digestivos y lleguen vivas al lugar donde se necesitan. Por eso ahora se prefiere recurrir a los suplementos de fibra prebiótica que, por definición, no se digieren antes de llegar al lugar adecuado.

  • La edad
    El microbioma se desarrolla junto con cada perro y se vuelve cada vez más diverso a medida que el perro se convierte en adulto. La edad adulta es cuando el microbioma alcanza su máximo esplendor. Los estudios demuestran que el microbioma cambia con la edad, y esto está relacionado con cambios en la función cognitiva y el comportamiento de los perros mayores.

  • Estrés y ansiedad
    Están intrínsecamente relacionados con el microbioma intestinal, pero, una vez más, se trata de una cuestión de equilibrio. Un microbioma sano puede influir en el estado de ánimo y la ansiedad, pero lo contrario también es cierto. El estrés crónico y la ansiedad pueden afectar negativamente a la salud intestinal y al sistema inmunitario, y provocar trastornos digestivos.

  • Uso de antibióticos
    Médicos, veterinarios y otros científicos de todo el mundo están intentando reducir el uso de antibióticos. Esto es por el bien del medio ambiente y para reducir el riesgo de resistencia a los antibióticos, pero también puede ser lo mejor para cada paciente, ya que los antibióticos pueden tener efectos devastadores en el microbioma intestinal. Ya han quedado atrás los tiempos en los que los propietarios de mascotas esperaban que les recetaran antibióticos ante cualquier molestia gastrointestinal leve.

  • Otras enfermedades
    Casi cualquier otro problema médico que tenga tu perro podría afectar a su salud intestinal. Esto podría deberse a que se necesitan medicamentos o cambios en la dieta, o bien a un dolor crónico y al estrés.

¿Qué pasa cuando se rompe el equilibrio?

Se dice que un microbioma intestinal sano y equilibrado se encuentra en un estado de eubiosis. Cuando algo falla, se llama disbiosis. Un ejemplo clásico sería el de un perro al que le recetan antibióticos para tratar una infección cutánea profunda, lo que, aunque mejora el estado de la piel, acaba con el microbioma bueno, dando así a las bacterias indeseables la oportunidad de proliferar. La disbiosis puede provocar:

  • Síntomas físicos como diarrea, molestias abdominales, exceso de gases, hinchazón o, en algunos casos, vómitos.
  • Síntomas psicológicos como ansiedad, cambios de humor o cambios de comportamiento.

Si tienes alguna duda sobre la salud de tu perro, busca ayuda cuanto antes para evitar retrasar el diagnóstico y que los síntomas empeoren.

¿Cómo puedo cuidar el microbioma de mi perro?

Dado que el microbioma es una parte tan esencial e importante de tu perro, cuidarlo va más allá de una buena alimentación, ¡y empieza incluso antes de que nazca!

  • Elige bien a tu perro y a su criador. Adoptar un cachorro de unos progenitores sanos, tranquilos, y con buen carácter, será un gran comienzo. El estrés, incluso durante el embarazo, puede provocar problemas más adelante en la vida. Un buen criador debería criar un cachorro equilibrado.
  • Vacúnalo siempre. Los problemas gastrointestinales graves (y, en demasiados casos, mortales) provocados por enfermedades víricas evitables pueden causar trastornos intestinales de por vida.
  • Dale a tu perro una alimentación óptima desde el primer momento. Pregunta a tu veterinario cuáles son los mejores alimentos para cada etapa de la vida. Los primeros 12 meses son cruciales tanto para la salud general como para la salud intestinal.
  • Mantén a tu perro delgado y activo. Esto reduce el estrés y ayuda a mantener el tránsito intestinal.
  • Si sospechas que hay algún problema, acude siempre al veterinario cuanto antes. Siempre es mejor diagnosticar y tratar a tiempo.
  • Si tu perro tiene un trastorno digestivo, sigue los consejos de tu veterinario sobre la mejor forma de controlarlo mediante la alimentación. Hay alimentos terapéuticos disponibles para manejar una amplia variedad de trastornos gastrointestinales.

Resumen sobre la salud intestinal en perros

El microbioma es un pequeño cosmos fascinante. En España y en Europa se llevan a cabo constantemente investigaciones para intentar desvelar sus secretos y comprender todo su potencial. Mientras tanto, ser consciente de lo importante que es esto y mantener un contacto regular con tu equipo veterinario garantizará que tu perro tenga las mejores posibilidades de llevar una vida larga, sana y feliz, lo que significa que podrás disfrutar al máximo del tiempo que pases con tu mejor amigo. ¡Todos ganamos!

Preguntas frecuentes sobre el microbioma intestinal de los perros

¿Qué es el microbioma intestinal en perros?

El microbioma intestinal está formada por billones de bacterias beneficiosas. Ayudan a la digestión, a la salud de las células intestinales y al sistema inmunitario, y también influyen en el estado de ánimo y el comportamiento a través del eje intestino-cerebro.

¿Qué alimento es el mejor para el microbioma intestinal de los perros?

En general, lo mejor son los alimentos ricos en fibra prebiótica. Esta fibra es la que alimenta las bacterias del microbioma.

¿Cómo sé si mi perro tiene el intestino sano?

Un intestino sano produce heces regulares y bien formadas. Casi cualquier desviación respecto a esto podría ser señal de un problema y es mejor investigarla, a menos que solo dure un día o dos.

¿Qué altera el microbioma?

Las principales causas son:

  • Mala alimentación
  • Uso de antibióticos
  • Edad avanzada
  • Estrés y ansiedad

Revisado por Karen Shenoy, doctora en Medicina Veterinaria.

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