Aunque los gatos se asean meticulosamente, pueden desarrollar afecciones cutáneas. En este artículo veremos los 10 problemas cutáneos más frecuentes que puede desarrollar tu gato, cómo puedes detectarlos y qué puedes hacer para ayudarle.

¿Cuáles son los signos de los problemas cutáneos en gatos?

Los gatos dedican mucho tiempo y esfuerzo a mantener su pelo y su piel en perfectas condiciones. Estarás acostumbrado a que su pelo sea liso y brillante, así que normalmente cuando esto cambia, es evidente con bastante rapidez. Los signos exactos variarán en función del problema subyacente, pero en general los más comunes son:

  • Aseo excesivo

  • Rascarse, especialmente alrededor de la cabeza y el cuello

  • Pérdida de pelo

  • Calvas

  • Costras

  • Caspa o piel escamosa

¿Cuáles son los 10 problemas cutáneos más frecuentes en los gatos y qué puedes hacer al respecto?

  1. Pulgas:
    Las pulgas y otros parásitos pueden ser inevitables. ¡No significa que tu gato sea sucio ni que estés haciendo un mal trabajo! Aunque tu gato no salga, las pulgas y otros parásitos pueden introducirse en la ropa de la gente y de las mascotas visitantes. Algunos gatos se vuelven alérgicos a la saliva de las pulgas y pueden sufrir irritaciones graves con unas pocas picaduras.

    Las pulgas no pasan mucho tiempo en tu gato y viven en la tapicería de la casa, por lo que es posible que nunca las veas. El signo más común es la suciedad de pulgas, manchas negras que en realidad son excrementos de pulga.

    También puedes ver costras y pérdida de pelo, sobre todo en el cuello, la cabeza y alrededor de la base de la cola.

    Consulta con tu veterinario sobre productos eficaces y la frecuencia de aplicación para evitar las pulgas con facilidad.

  2. Aseo excesivo producido por el estrés:
    También se denomina alopecia psicógena, y es cada vez más frecuente. Los gatos son criaturas solitarias por naturaleza y hoy en día hay muchos que viven con otros gatos en casa aunque no les guste. Incluso los gatos solitarios pueden encontrarse a menudo con gatos en el jardín o más lejos de casa. El estrés provoca muchos problemas en los gatos, desde la pérdida de pelo hasta vómitos y diarrea, e incluso enfermedades graves de la vejiga como la cistitis idiopática felina (CIF), que debilita el revestimiento de la vejiga y provoca inflamación y dolor.

    El principal signo de ello en la piel es la caída del pelo por exceso de aseo. Es más frecuente en el vientre y en las patas traseras.

    Hay muchas cosas que puedes hacer para ayudar a tu gato con el estrés, como tener un comedero y un bebedero de más. Deben estar colocados por toda la casa, de manera que los gatos no tengan que comer juntos ni competir por los recursos. Puedes utilizar feromonas para que estén relajados a la hora de alimentarse. Algunas dietas especiales también pueden ayudar con el estrés. Consulta con tu veterinario sobre tu gato en particular y sobre lo que puedes hacer para ayudarle en casa.

  3. Atopia:
    Es cuando los gatos se vuelven alérgicos a elementos de su entorno, como el polen, los ácaros del polvo y el moho. También se llama dermatitis atópica. Como ocurre con muchos otros problemas cutáneos, los principales signos son el rascado, el lamido excesivo y la pérdida de pelo.

    Puede que tu veterinario tenga que hacer un análisis de sangre o de piel para diagnosticarlo. Tu gato puede necesitar medicación para reducir la reacción, y puede que le administren un tratamiento especial de desensibilización a medida.

  4. Alergias alimentarias:
    Aunque las alergias alimentarias pueden causar problemas gastrointestinales, también pueden manifestarse como picores en la piel. Por lo general, basta con cambiar a una dieta terapéutica para mantener a raya el picor.

  5. Infecciones fúngicas:
    La tiña y las infecciones por hongos son posibles causas de problemas cutáneos. A veces también pueden ser infecciosos para los humanos, así que presta atención a los signos en tu cuerpo y también en los miembros de tu familia.

    El veterinario recetará medicamentos antifúngicos que pueden ser tópicos u orales. Algunas infecciones fúngicas pueden requerir tratamientos bastante largos.

  6. Piel seca y caspa:
    La piel seca y la caspa pueden deberse a factores como una dieta deficiente, a ciertas condiciones médicas como la enfermedad renal y también a algunos parásitos. El tratamiento variará en función de la causa. Puede que una dieta suplementada con ácidos grasos omega te ayude. Habrá que tratar los parásitos.

  7. Ácaros del oído:
    Los ácaros del oído provocan un intenso picor en los gatos. Notarás que sacude la cabeza y se rasca las orejas, y los oídos de tu gato pueden estar sucios y llenos de cera.

  8. Llagas o dermatitis húmeda:
    Es cuando tu gato contrae una infección bacteriana de la piel. Esto se debe a menudo a autolesiones provocadas por otro problema, como las alergias. Tu gato puede necesitar antibióticos tópicos u orales, y el veterinario puede darle algo para detener el picor y romper el ciclo del traumatismo.

  9. Quemaduras solares o cáncer de piel:
    Los gatos, sobre todo los blancos, son propensos a las quemaduras solares, que pueden volverse cancerosas. Suele afectar más a las puntas de las orejas que a cualquier otra parte. Busca costras y sangrado en las puntas de las orejas. A veces los tumores pueden tratarse quirúrgicamente y tu gato puede tener un buen pronóstico. Utilizar crema solar en las orejas blancas también puede ayudar en la prevención, pero, ¡los gatos son muy buenos limpiándose!

  10. Reacciones a la medicación:
    Algunos medicamentos pueden provocar picores en la piel y las consiguientes autolesiones. Tu veterinario puede tener que cambiar su medicación si esto ocurre.

¿Cómo puedo saber la causa del problema cutáneo?

Los problemas de la piel requieren un enfoque metódico, ya que hay diagnósticos que se hacen descartando unos aspectos y otros que se hacen descartando otros. Ten paciencia con tu veterinario. Es posible que quiera realizar algunas de estas pruebas (o todas):

  • Raspados de la piel para buscar parásitos

  • Muestras de pelo y cultivos para infecciones por hongos

  • Biopsias para afecciones múltiples

  • Análisis de sangre para alergias ambientales

  • Pruebas alimentarias para alergias alimentarias

Puede llevar mucho tiempo y ser costoso, así que prepárate y considera siempre la posibilidad de contratar un buen seguro a todo riesgo para mascotas. Tu veterinario intentará que tu gato esté lo más cómodo posible durante el proceso de diagnóstico.

Sea cual sea el problema, detectar cualquier afección cutánea a tiempo ayudará a cortarla de raíz. Cuanto más sepas cuál es el comportamiento normal de tu gato, antes notarás los cambios. Si sientes intranquilidad o preocupación, contacta con tu veterinario. Nunca es una pérdida de tiempo, y siempre es mejor prevenir que curar.

Preguntas frecuentes sobre problemas cutáneos en gatos

¿Cuáles son las causas más frecuentes de los problemas cutáneos en gatos?

Los parásitos, sobre todo las pulgas, y las alergias, ya sea al polen o a los alimentos, son con diferencia los problemas cutáneos más frecuentes en gatos.

¿Cómo puedo saber si el problema cutáneo de mi gato es grave?

Muchos problemas cutáneos se presentan de la misma manera, por lo que la gravedad dependerá del problema subyacente y del tiempo que lleve produciéndose. Por eso es tan importante detectar pronto los signos.

¿Cuándo debo llevar a mi gato al veterinario por un problema cutáneo?

En cuanto sospeches que hay un problema.

¿Puede la dieta afectar a la salud de la piel de mi gato?

Sí, absolutamente. El pelo y la piel suelen ser lo primero que se resiente debido a una mala alimentación. Igualmente, ciertas dietas terapéuticas, destinadas a las enfermedades de la piel, se enriquecen con nutrientes como los ácidos grasos omega para ayudar al funcionamiento de la piel.

¿Cómo puedo evitar que mi gato desarrolle problemas cutáneos?

Tratar las pulgas y prestar mucha atención son tus mejores herramientas para combatir los problemas de piel. Algunos de ellos no podrá evitarlos, por lo que la vigilancia es la clave.

Revisado por el Dr. Hein Meyer (doctor en Medicina Veterinaria, doctorado, diploma ECVIM-CA) y la Dra. Emma Milne (graduada en Ciencias Veterinarias, miembro del Real Colegio de Veterinarios del Reino Unido).

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