¿Los gatos pueden tener síndrome de Down?

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¿Los gatos pueden tener síndrome de Down? Los veterinarios escuchan esta pregunta más a menudo de lo que te imaginas. Normalmente, la gente se hace esta pregunta cuando su gato presenta un aspecto o comportamiento raro semejantes al síndrome de Down.

Los gatos con rasgos faciales inusuales y ciertas anomalías conductuales han adquirido popularidad en las redes sociales. Afirmando que tienen un «gato con síndrome de Down», algunos dueños de mascotas les han creado cuentas en las redes sociales, fomentando así la creencia de que dicho síndrome puede afectar a los gatos.

¿Los gatos pueden tener síndrome de Down?

Independientemente de lo que se diga en internet, los gatos no pueden padecer síndrome de Down. De hecho, no pueden desarrollarlo.

En primer lugar, expliquemos un poco qué es el síndrome de Down: se trata de un trastorno que afecta a uno de cada 700 bebés humanos nacidos en los EE.UU. cada año. Ocurre cuando se copia incorrectamente el material genético del feto en desarrollo y da lugar a un cromosoma 21 adicional (o a un cromosoma 21 parcial). Esta enfermedad se denomina también trisomía 21.

Básicamente, los cromosomas organizan el ADN de cada célula en grupos, ayudando a las células a transferir el material genético cuando se dividen. Un cromosoma 21 adicional (o un cromosoma 21 parcial) causa diversos defectos congénitos que dan a las personas con síndrome de Down sus rasgos físicos comunes.

Según la National Down Syndrome Society, las personas con síndrome de Down suelen tener en común todos o algunos de los siguientes rasgos:

  • Tono muscular bajo
  • Baja estatura
  • Ojos rasgados hacia arriba
  • Un único surco profundo atravesando el centro de la palma de la mano

Es importante destacar que no todas las personas con síndrome de Down tienen el mismo aspecto.

Por qué no existen los gatos con síndrome de Down

Los seres humanos tenemos 23 cromosomas. Los gatos tienen 19. Así pues, es imposible que los gatos tengan un cromosoma 21 adicional. Esto no significa que los gatos no puedan tener, en ocasiones, cromosomas adicionales.

De hecho, en un artículo publicado en 1975 en el American Journal of Veterinary Research se identificó una anomalía cromosómica rara en los gatos macho que permitía la existencia de un cromosoma adicional, cuyo resultado era un trastorno similar al síndrome de Klinefelter humano. Estos gatos son especialmente notables puesto que el cromosoma adicional lleva material genético que afecta a su coloración. Este trastorno hace que los gatos macho tengan tres colores («manchados» o «carey»), un patrón cromático que normalmente solo presentan las gatas.

Anomalías que pueden asemejarse a las del síndrome de Down

Hay algunos gatos especialmente famosos en Instagram que se han convertido en todo un éxito en internet tras afirmar sus dueños que el aspecto inusual de sus felinos se debe al hecho de tener cromosomas adicionales. No está claro, sin embargo, si dichas afirmaciones de enfermedad cromosómica se han verificado alguna vez mediante pruebas genéticas.

A pesar de las afirmaciones adicionales y de las realidades biológicas, el término «síndrome de Down felino» ha adquirido popularidad. Es importante destacar, no obstante, que la comunidad veterinaria no considera el síndrome de Down felino como una enfermedad veterinaria y, es más, no defiende la transferencia de trastornos humanos a los animales sobre la base de su aspecto físico o su conducta. De hacerlo, podría interpretarse como una falta de respeto hacia las personas que padecen dichas enfermedades.

No obstante, existen algunos rasgos físicos y conductuales que pueden hacer que personas bien intencionadas asignen erróneamente enfermedades humanas a los gatos. Un denominado «gato con síndrome de Down» normalmente manifiesta ciertos rasgos distintivos, por ejemplo:

  • Hocicos anchos
  • Ojos curvados hacia arriba (que pueden estar muy separados)
  • Orejas pequeñas o fuera de lo común
  • Tono muscular bajo
  • Dificultad para caminar
  • Dificultad al evacuar (micción o defecación)
  • Pérdida visual o auditiva
  • Problemas cardiacos

Gatos con anomalías físicas o conductuales

Los rasgos físicos y las anomalías conductuales de los supuestos «gatos con síndrome de Down» son indicativos de alguna otra enfermedad, que incluso puede no ser de origen genético.

El aspecto y el comportamiento de estos gatos puede deberse a una gran variedad de afecciones: infecciones, enfermedades neurológicas, anomalías congénitas e incluso traumatismos. Los gatos con infecciones prenatales por el virus de la panleucopenia pueden presentar varias de las anomalías conductuales y físicas correspondientes. Además, algunos gatos tienen hipoplasia cerebelosa, una enfermedad que puede causar algunos de los rasgos y conductas de estos «gatos con síndrome de Down».

Los gatos cuyas madres estuvieron expuestas a determinadas toxinas pueden sufrir varias malformaciones congénitas que afectan a la estructura facial y al sistema neurológico. Es más, los traumatismos en la cabeza y en la cara, especialmente a edades muy tempranas, pueden provocar un daño neurológico permanente y lesiones faciales que parecen estar presentes desde el nacimiento.

Expectativas respecto a los gatos con necesidades especiales

Si tu gato muestra ciertas anomalías físicas o conductuales, es posible que sea lo que se viene a llamar un «gato con necesidades especiales». Los gatos con necesidades especiales suelen presentar rasgos que, para un observador casual, pueden asemejarse a los asociados con el síndrome de Down, a pesar de que, en realidad, los gatos no pueden padecer dicha enfermedad.

Los gatos con necesidades especiales requieren un cuidado especial. Sus dueños deben tomar precauciones adicionales para protegerles de riesgos tales como las piscinas y las escaleras, así como de los depredadores y otros peligros a los que son vulnerables. Es posible que necesiten ayuda a la hora de realizar funciones básicas (como asearse, comer y beber, etc.) o adaptarse a vivir con una pérdida visual o auditiva.

En cualquier caso, asegúrate de contar con la ayuda de tu veterinario. Es recomendable que toda persona cuyo gato requiera una asistencia especial se informe sobre la gama completa de opciones sanitarias.

Contributor Bio

Dr. Patty Khuly

La Dra. Patty Khuly es licenciada tanto por la universidad de Wellesley College como la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Pensilvania. Recibió su Máster en Administración de Empresas (MBA) en la Wharton School of Business, en el marco del prestigioso programa de doble titulación VMD/MBA. Ahora es la orgullosa propietaria del consultorio Sunset Animal Clinic en Miami (Florida). Pero eso no es todo. La Dra. K es una friki de la lectura, ávida tejedora, fanática del hot yoga, apasionada de la música, corredora en ciernes y una foodie infatigable. Vive en el sur de Miami con sus tres perros, una infinidad de gatos, dos cabras rescatadas y un divertidísimo averío de gallinas.

 

Puedes seguir sus textos en DrPattyKhuly.com y en SunsetVets.com.

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