Picor en las mascotas: ¿es una alergia?

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Cuando algo te pica, te saca de quicio, ¿verdad? Si no puedes llegar al lugar que te pica, pronto se convierte en lo único en lo que puedes pensar. Es una de las cosas con las que más fácilmente empatizamos cuando se trata de nuestras mascotas. Tener un perro o un gato que siempre se está rascando o lamiendo puede ser molesto tanto para nosotros como para nuestras mascotas. Muchos de mis clientes que comparten su dormitorio con su gato o su perro, se han visto privados de sueño debido a un constante ruido de rascado y nerviosismo. Si tu mascota está perdiendo pelo, se está quedando calva o parece tener un problema en la piel, podría estar sufriendo una alergia. Las alergias no son tan frecuentes como algunas personas podrían pensar, por lo que tu veterinario querrá descartar primero otras causas más comunes. Puedes encontrar nuestro artículo acerca de dichas causas aquí.

La alergia cutánea más común en perros y gatos se denomina dermatitis atópica o atopia. Suele aparecer a partir de los seis meses de edad y podrás notar que tu perro o gato siente picor y se rasca, sacude la cabeza o se muerde y lame en exceso. Es posible que observes calvicies y rojeces, y en muchos casos, las mascotas dañan su propia piel al rascarse tanto. La piel puede contraer una infección secundaria una vez que comienzan a rascarse y esto puede empeorar el picor generando un círculo vicioso de inflamación.

La atopia es una reacción a elementos del entorno y puede deberse uno o varios motivos. Las sensibilidades más comunes que encontramos son a elementos como el polvo, los ácaros, el polen, los árboles, la hierba, etc. Bastantes gatos y perros tendrán más picores en verano, cuando los campos están floreciendo. Otros sufrirán picores durante todo el año si, por ejemplo, los ácaros del polvo están involucrados.

La atopia puede ser difícil de diagnosticar y costosa de investigar y controlar, así que ten paciencia con tu veterinario mientras realiza un trabajo exhaustivo para encontrar la mejor forma de ayudar a tu gato o perro a deshacerse de los picores. Una vez que se hayan descartado otras causas, es posible que el veterinario haga otras pruebas para averiguar a qué es alérgico tu animal. Las pruebas cutáneas, por ejemplo, son un paso importante antes de la llamada «hiposensibilización». Tras estas pruebas, ya se podría hablar de la medicación, de los ácidos grasos omega que pueden ayudar, de los champús, de la evitación de alérgenos y también de la mencionada hiposensibilización. La hiposensibilización consiste en una mezcla específica de alergenos hecha a medida para tu perro o gato, al que se le administrarán dosis progresivas mediante inyecciones a lo largo de semanas y meses. Esto puede poner fin a la atopia en algunos animales y puede ayudar a reducir la cantidad de medicación que necesitan si no se consigue una remisión completa. El veterinario también puede administrar un breve tratamiento de esteroides para detener el ciclo de picor-rascado y proporcionar a tu perro o gato, y a ti mismo, algo de alivio. Quizá se utilicen antibióticos en caso de infección.

Tras la atopia, conviene hablar de las alergias alimentarias. Preferimos llamarlas reacciones adversas a los alimentos porque la mayoría de las reacciones y sensibilidades a los alimentos no son verdaderas alergias. Esto no supone una gran diferencia para tu mascota porque las reacciones y las cosas que debe evitar son las mismas. Las verdaderas alergias alimentarias suelen ser a una parte de la proteína del alimento. Los alimentos más comunes que causan reacciones alérgicas en los perros son el vacuno, los productos lácteos, el pollo y el trigo, y en los gatos son el vacuno, el pollo y el pescado. No olvides también que tu mascota puede tener tanto atopia como alergia alimentaria.

Los síntomas son muy parecidos a los de la atopia, pero no serán estacionales si el alimento se da continuamente. En algunos casos, las zonas del cuerpo que más pican varían entre la atopia y las reacciones alimentarias, pero esto no es inamovible. Si tu veterinario sospecha que el alimento es la causa, querrá hacer una prueba de exclusión/eliminación de alimentos. Esto puede tardar entre 4 y 12 semanas en ser concluyente y es absolutamente necesario cumplir con el régimen. Por lo general, la forma más fácil de hacer una prueba alimentaria es con un alimento dietético especial. Se trata de alimentos que, o bien solo contienen proteína reducida a un tamaño tan pequeño que el organismo ya no la reconoce como alergénica y no reacciona ante ella (lo que se conoce como «proteína hidrolizada»), o bien incluyen una proteína que tu mascota no ha comido nunca antes (lo que se denomina «proteína novel o novedosa»). Si después de varias semanas, tu mascota mejora, puedes observar como reacciona a diferentes fuentes de proteína, una a una, para encontrar la causante. Muchos propietarios se sienten tan aliviados de que el picor haya cesado que se limitan a seguir con el alimento especial. Además, existen análisis de sangre que pueden proporcionar más información sobre la alergia alimentaria que podría estar sufriendo tu mascota. Una prueba de eliminación de alimentos como la que se ha mencionado anteriormente es la mejor opción para obtener información.

Otro tipo de reacción que podemos encontrarnos es la dermatitis de contacto. Se da cuando un animal entra en contacto con algo que le provoca una reacción alérgica o le daña la piel. Pueden ser acciones como correr entre ortigas o reacciones a un determinado detergente utilizado para la ropa de cama.

El picor y el rascado pueden sacar de quicio a nuestras mascotas y a nosotros mismos, pero con tu empeño y el de tu equipo veterinario podréis, con suerte, conseguir el ansiado alivio.

Información acerca de la colaboradora

Dr. Emma Milne

La Dra. Emma Milne se licenció como veterinaria en 1996. Ha trabajado durante 12 años en una pequeña clínica veterinaria y lleva siete años ejerciendo como especialista en nutrición animal. Es muy conocida por su trabajo a favor del bienestar de los animales y ha escrito diez libros sobre mascotas.

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